La intervención, coordinada por el Dr. Gonzalo Sapisochin, jefe del Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo, ha incorporado una técnica propia del trasplante hepático para mantener el órgano con vida mientras se desconectaba temporalmente su circulación sanguínea.

Según ha informado el propio hospital, esta estrategia abre una nueva frontera en el tratamiento del colangiocarcinoma y otros cánceres hepáticos avanzados, ofreciendo una alternativa terapéutica a pacientes que hasta ahora solo podían recibir tratamientos paliativos.

Mantener el hígado “en pausa” para poder operar con seguridad

La paciente, una mujer de 58 años diagnosticada de colangiocarcinoma —un tumor poco frecuente que afecta a las vías biliares y del que se diagnostican aproximadamente dos casos al año por cada 100.000 habitantes— presentaba una masa del tamaño de una pelota de balonmano. El tumor afectaba a las tres venas suprahepáticas y a la vena cava inferior, rodeando estructuras vitales que hacían inviable cualquier abordaje quirúrgico convencional.

Durante la intervención, que se prolongó durante diez horas y movilizó a un equipo multidisciplinar de quince profesionales, los cirujanos tuvieron que clampar las arterias y venas que irrigan el hígado y todo su drenaje venoso. “Durante 60 minutos el órgano quedó sin oxígeno y, para preservarlo, lo conectamos a la máquina HOPE, que lo perfunde con un líquido oxigenado”, explica el Dr. Gonzalo Sapisochin.

La tecnología HOPE (perfusión oxigenada hipotérmica) se utiliza habitualmente en trasplante hepático para conservar el órgano entre la extracción y su implantación. En este caso, el equipo la conectó directamente a la paciente, sin movilizar el hígado, manteniéndolo en una pausa metabólica controlada entre 4 y 10 grados. Gracias a ello, pudieron resecar el tumor con seguridad y reconstruir posteriormente las estructuras vasculares.

Durante una hora, el hígado permaneció sin riego sanguíneo, pero protegido por perfusión oxigenada en frío, lo que permitió una cirugía extremadamente compleja con garantías de viabilidad.

Un abordaje multidisciplinar que hizo posible lo imposible

La cirugía no habría sido posible sin un tratamiento previo de Oncología Médica. La paciente recibió una combinación de quimioterapia e inmunoterapia con durvalumab, recientemente aprobada para el tratamiento del colangiocarcinoma, lo que permitió reducir el tumor antes de la intervención.

Desde el Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), el Dr. Jaume Capdevila ha señalado que, tras los buenos resultados obtenidos, se está trabajando en un estudio para evaluar esta estrategia y ofrecer nuevas respuestas a pacientes con enfermedad avanzada o tumores de gran tamaño difíciles de operar.

El caso requirió, además, una planificación preoperatoria exhaustiva con reconstrucción tridimensional del hígado y de las estructuras vasculares, en colaboración con la Unidad de Tecnologías 3D del hospital. En quirófano participó también la Dra. Cristina Dopazo, especialista en Cirugía Hepatobiliopancreática y Trasplante Hepático, quien destacó que para reconstruir la vena hepática derecha se utilizó un injerto de donante, facilitando así la futura funcionalidad del órgano.

Por su parte, la Dra. Mireia Caralt recordó la extraordinaria capacidad de regeneración del hígado: “Podemos extirpar hasta dos tercios y recuperar el volumen en pocas semanas”. En esta intervención se extirpó el 60% del órgano, preservando el 40% restante mediante el sistema de perfusión.

Precisión anestésica en una cirugía de alto riesgo

El papel del equipo de Anestesiología y Reanimación fue igualmente determinante. Coordinado por la Dra. Patrícia Galan, junto con la Dra. Laura Llinares, diseñó un protocolo personalizado para adaptarse a las distintas fases de la intervención y anticipar posibles complicaciones.

Se trataba de una cirugía con importantes alteraciones hemodinámicas y riesgo de sangrado. Cuando el hígado quedó sin riego sanguíneo, fue necesario un bypass venovenoso para drenar la sangre de la parte inferior del cuerpo hacia el corazón y garantizar la estabilidad circulatoria.

La combinación de innovación tecnológica, planificación milimétrica y trabajo coordinado permitió preservar la función metabólica del hígado y minimizar complicaciones.

Recuperación plena y consolidación como centro de referencia

La paciente fue intervenida en noviembre de 2025. Según la información facilitada por el hospital, pasó las fiestas navideñas en casa y en enero retomó su trabajo y sus clases habituales de gimnasio, un dato que refleja el éxito clínico y funcional del procedimiento.

En Cataluña, esta técnica no se había aplicado hasta ahora. El Dr. Sapisochin, con trayectoria previa en el Hospital General de Toronto, uno de los centros de referencia mundial en trasplante hepático y cirugía oncológica avanzada, ha impulsado la incorporación de protocolos de perfusión innovadores en el contexto europeo.

El Comité de Tumores Hepáticos de Vall d’Hebron, con más de 20 años de experiencia y que aborda entre ocho y diez casos cada semana, ha sido clave en la evaluación y planificación de este caso.

Con esta cirugía pionera, Vall d’Hebron se consolida como centro de referencia en terciarismo oncológico y abre una nueva opción terapéutica para pacientes con tumores hepáticos avanzados que hasta ahora no disponían de alternativa quirúrgica.

Una intervención que no solo salva un órgano, sino que amplía los límites de lo que la medicina es capaz de hacer cuando la innovación, el conocimiento y el trabajo en equipo caminan de la mano.

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