Una vida Transformada

Hoy tengo algo muy especial que compartir con vos: una historia que me cambió la vida… Mi propia historia.

Cuando miro hacia atrás, veo a una joven de 25 años que estaba perdida. Esa joven era yo. Mi vida, en ese entonces parecía una serie de preguntas sin respuestas. Desde la separación de mis padres, pasé años luchando con una tristeza profunda que no entendía del todo y no sabia que ella me tenia. Experimenté la depresión, me refugié en excesos y aunque intentaba llenar mi vida con cosas y personas, la verdad es que me sentía completamente vacía.

Había una pregunta que no dejaba de rondar en mi cabeza:

«¿Para qué vivo? ¿Qué es la vida realmente?» Era como si mi alma supiera que había algo más, algo más grande, pero yo no podía verlo ni sentirlo.Y entonces, cuando menos lo esperaba, Dios irrumpió en mi vida. A los 25 años, encontré algo que nunca antes había experimentado: paz. Una paz que venía de saber que no estaba sola, una paz que sobrepasaba todo entendimiento y me decía que mi vida tenia propósito que no estaba sola, que había sido creada con amor. Encontré respuestas a preguntas que llevaba años cargando.

Pero este no fue el final del camino, fue el comienzo. Empece un proceso de sanidad profundo, un proceso de encontrarme y obviamente encontrarlo a El ,porque yo hasta ese momento venia de una familia católica practicante entre comillas, porque decíamos que creíamos en Dios pero la verdad es que nunca jamas yo había tenido una relación con ese dios ,en mi caso fue Dios, otros lo llaman energía, universo, pero yo no te puedo hablar de eso ya que probé mil cosas , caminos , formas, y filosofías pero ninguna de esas me dio la paz, la plenitud, la verdad o la certeza que si Jesús me pudo dar, ese Dios grande que creo todo el universo me cambio la vida , o mejor dicho me dio una nueva vida.

De la oscuridad al propósito

Poco tiempo después, conocí a quien sería mi esposo. Juntos construimos una vida llena de aprendizajes y retos, y en esa unión llegó el mayor regalo: nuestra hija. Convertirme en mamá me modifico en formas que nunca imaginé. Me mostró que el amor verdadero es paciente, generoso y transformador. Pero también me llevó a preguntarme cómo podía ser una mejor mujer, no solo para mi hija, sino para mí.

Fue entonces cuando encontré el coaching ontológico. Fue como si todas las piezas de mi vida finalmente encajaran. Este camino no solo me ayudó a entender mis emociones y cómo gestionarlas, sino que también me dio herramientas para acompañar a otros en sus propios procesos. Descubrí que mi propósito no era solo vivir, sino vivir ayudando a otros a encontrar sentido, claridad y paz en sus vidas.

Lo que quiero dejarte hoy

Hoy quiero invitarte a reflexionar sobre tu propio camino. ¿Qué preguntas llevas con vos? ¿Qué estás buscando? Tal vez este sea tu momento de empezar a encontrar esas respuestas.

La vida no siempre es fácil, pero te aseguro que hay un propósito para cada experiencia. Cada caída, cada lágrima, cada pregunta te está llevando a algo mayor, algo que quizás aún no puedas ver, pero que te está esperando al final del camino.

Espero que mi historia te haya dado esperanza y te inspire a reflexionar sobre la tuya.Y recordá, tu vida tiene un propósito, incluso en los días en que no lo puedes ver.

Bendiciones.

Autor: Melisa Lucero

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