odo empezó cuando desapareció un programa local que enseñaba a los niños a montar en bicicleta. Jonathan, triatleta y vecino de Alpharetta, decidió cubrir ese vacío creando una iniciativa propia junto a otros jóvenes. Desde su primer campamento en junio de 2025, Pedal Forward ha organizado más de una docena de jornadas gratuitas, enseñado a montar a más de 350 menores y conseguido entregar 400 bicicletas y 500 cascos. Para quienes llegan sin bicicleta, la experiencia termina además con una especialmente buena noticia: pueden llevársela a casa.

Aprender pedaleando

Cada jornada reúne aproximadamente a 35 o 40 niños, acompañados por voluntarios que intentan trabajar de forma individualizada con ellos. Antes de empezar, se adapta el tamaño de la bicicleta y el casco a cada participante.

Los que todavía no saben pedalear comienzan trabajando únicamente el equilibrio. Después se añaden los pedales y, poco a poco, aprenden a frenar, maniobrar y circular de forma segura. Los participantes con más experiencia pueden avanzar hasta recorridos acompañados por instructores.

La iniciativa está especialmente dirigida a familias con dificultades económicas. No es necesario disponer previamente de bicicleta ni casco para participar, y los menores que necesitan este material pueden recibirlo gratuitamente.

Para Jonathan, una bicicleta significa mucho más que practicar deporte. Puede ofrecer autonomía para desplazarse, facilitar el camino al colegio y, sobre todo, permitir que los niños disfruten del aire libre. “Puede tener un gran impacto para una familia sin acceso a transporte”, explica.

Proyecto creciente

Pedal Forward nació en Georgia, pero el proyecto ya cuenta también con capítulos en Tennessee y Nueva York, donde continúa desarrollando programas para acercar el ciclismo a menores con menos recursos.

El crecimiento ha sido posible gracias a voluntarios y colaboraciones con organizaciones comunitarias, entidades deportivas y administraciones locales. Lo que comenzó como una iniciativa de un pequeño grupo de jóvenes deportistas se ha convertido así en una red cada vez mayor.

Jonathan encontró parte de su inspiración en la historia de sus propios padres, que llegaron a Estados Unidos como refugiados tras la guerra de Vietnam. De ellos aprendió la importancia de ayudar cuando se tiene la oportunidad y terminó trasladando esa enseñanza a una de sus grandes pasiones: el ciclismo.

La experiencia resume bien la filosofía con la que nació Pedal Forward: que la falta de recursos económicos no impida a un niño aprender a montar en bicicleta. Una idea sencilla que ya se ha traducido en cientos de bicicletas, cascos, clases y nuevas oportunidades sobre dos ruedas.

Fuente:

Good News Network

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